Podemos aprender a perdonar y aprender de la experiencia.  Si algo me satisface y me llena de esperanza en mi camino profesional es cuando recibo hermosos aprendizajes desde la humildad, que desestructuran mi mente egoica para poder creer aún más en la inmensas capacidades que tenemos como seres humanos para transcender, amar y llegar al perdón, incluso lo “imperdonable”. ¡¡Sí que se puede!! Podemos aprender a perdonar a otros y a nosotros mismos.

Como perdonar a alguien que nos ha hecho daño.

El perdón es una llave que abre nuestro corazón para encontrar la felicidad. Las heridas del pasado no terminan de cicatrizar si no logramos perdonar.

El resentimiento y el rencor son más perjudiciales para la persona que lo siente que la energía negativa que se proyecta hacia el causante de tal sentimiento. Seguir acumulando esos sentimientos tóxicos bloquea nuestra capacidad de abrirnos a recibir los regalos que la vida tiene para nosotros. Por eso el perdonar desde la sinceridad y humildad nos libera, nos da felicidad y nos ayuda a recuperar las riendas de nuestra vida.

El perdón es una elección, eliges perdonar para sanar y liberarte.

Perdonar no significa que aprobemos la conducta de quien nos ha causado el daño, ni eximimos al causante del daño de recibir las medidas necesarias para que la situación no se vuelva a repetir. El perdón no es tampoco negar el daño causado hacia nuestra persona, hacer como que no pasa nada y que todo está bien. Perdonar no niega la realidad de tus heridas ni del dolor, no te quita el derecho de justicia.

La compasión, un medio de perdonar.

Todos estamos constantemente aprendiendo en la vida y nos esforzamos para ser los mejores, pero no siempre lo hacemos de la manera más correcta sin evitar herir a otras personas.  Todos hemos herido y causado dolor a alguien, consciente o inconscientemente, con una intención clara de querer causar dolor, o  simplemente porque no lo pudimos evitar, no supimos hacerlo de otro modo. Cuando aprendemos de la experiencia y a perdonar, dejamos de atraer situaciones similares a nuestra vida. “Yo me perdono porque no supe hacerlo mejor”.

¿Cómo perdonarse a uno mismo? Para aprender a perdonar y olvidar hay que ser compasivos con uno mismo. Es importante el perdón hacia ti, pues de la misma manera que puedes perdonarte, puedes perdonar a quien te dañó y liberarte. Comprender que tampoco supo ni pudo hacerlo mejor, hace despertar tu compasión hacia el otro. Te desapegas de la reacción de la persona que te hizo el daño, de su reconocimiento hacia ti o su arrepentimiento.

Recuerda, perdonas porque decides sanar y liberar, independientemente de cómo otros quieran experimentarse en la vida. Desde esta liberación puedes poner tus límites hacia los demás y aprender de la experiencia.

Las circunstancias que nos llevan a herir a otras personas no vienen de la conciencia del Ser de luz que somos, si no que vienen de los miedos, la falta de Amor hacia uno mismo y los demás, carencia de empatía, de humanidad, falta de conciencia… El daño que hacemos consciente o inconscientemente siempre nos repercute de alguna manera.

Los aprendizajes que nos llevan a experimentar el perdón hacia nosotros mismos y hacia los demás, son eslabones hacia nuestra evolución humana y espiritual. Nos ayudan a reconocer el  amor incondicional que somos.

Canalización sobre el Perdón desde los Registros Akáshicos.

“El perdón es una fragancia que se huele, que se libera, que hace que la flor de tu centro corazón se abra y se expanda, llegando a los pistilos de la compasión. Así la mujer y el hombre descansan en el abrazo mutuo, desde el recuerdo de que son eternos en el Amor que son y que ninguna vivencia del pasado en la vida, puede hacer que el Sol no sea, ni negar la más bella y armónica luz de sus energías.

Sois Tierra, nacisteis en la Tierra. Por ende, os comprometéis a cultivarla honrando cada día el Sol que hace posible que crezca en tu Tierra la semilla que te ha de dar de comer, alimentar a los tuyos y así tu alma. Las cosechas serán según las semillas que decidas plantar en tu Tierra, en tu lugar, en tu vida.

Todo Ser humano es merecedor del perdón, pues todos estáis aquí para aprender y no hay aprendizaje sin equivocación, sin saber que es luz y que es sombra. De la misma manera que ves al otro en sus errores, también juzgas los tuyos. No hay perdón sin retroalimentación, no hay energía del perdonar sin que ese perdón no pase también hacia tu propio ser humano, el cual también se ha experimentado desde la luz y la sombra, desde el Amor y la equivocación.

El perdón es la capa que cubre como crisálida la flor que ha de abrirse en tu corazón. Si no hay liberación a través del perdón hacia los demás y hacia ti misma, no podrás florecer y reconocer todo lo que hay en ti como belleza para entregar y mostrar al mundo.

El resentimiento son cadenas, lazos tóxicos que no es más que el intercambio de energía densa sin luz positiva. Es oscuridad, es dolor, es amargura, es limitación para recibir lo que el Universo quiere entregarte.

El odio marca lo ambiguo, no existe el odio sin Amor, es la polaridad del Amor. Por lo que si algo odias también tendrás la capacidad de tornar la rueda, como ying y yan, y reconocer el Amor en ello.

No os equivocáis cuando el temor a abrir el corazón os deja al descubierto, pues es así la liberación que desea tu alma para tu Ser humano. Quedar al descubierto, sin capas, sin odios, sin resentimientos.

No es la acción del otro que quitará tus capas, si no es el Amor que te tienes y tu conciencia como divinidad. Pues nadie viene a hacer por ti, sino a hacerte el espejo, el reflejo de lo que tú no puedes ver en tu corazón.

El perdón es la llave que abre la compasión, tu bondad y tu capacidad de Amor Incondicional. Cerrarte a no perdonar es decir no a tu abundancia, plenitud, florecimiento… es negarse a recibir Amor.

Tu liberación es liberación para el mundo, es comenzar a quitar las capas de las cuales se cobija el ego y hacen espantar las almas.

Elige tu luz, elige el Sol, elígete con Amor.”

 

Agradezco profundamente a muchas almas que han pasado por mi consulta y me han mostrado humildemente el sincero acto del perdón a través del Amor. También agradezco con sinceridad todas las experiencias personales recibidas que me han llevado a tomar conciencia de mi capacidad de perdonar y el Amor hacia mí misma… y sigo aprendiendo. Gracias a mis guías, seres de luz y maestros por sus enseñanzas y acompañamiento.

Artículo «Como aprender a perdonar y liberarse» escrito por: Anabel González Delgado.

 

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