“Amados, la energía femenina se derrama hoy sobre vosotros, como una lluvia de rosas perfumadas, rosas blancas y rosadas, como la luz del Espíritu y del Amor. Es una lluvia mansa de amor que cae sobre vosotros, como agua de rosas, como el agua bendita del Espíritu, y penetra en vuestros cuerpos físicos y sutiles. La energía de la Madre María y de María de Magdala os acompaña en este despertar, en este florecer.

Amados, no hay tránsito ni ascensión posible si no es a través del amor. Limpiad vuestros corazones de dolor, de resentimiento, sanad vuestras viejas heridas, especialmente las de la infancia. Purificad vuestros cuerpos, vuestras mentes, vuestras emociones, preparaos para recibir el gran Bautismo de Luz desde la pureza y el amor. El planeta está preparado para el gran salto, pero este salto requiere de pureza y humildad. Desechad los actuales paradigmas, las ideas preconcebidas, las expectativas, los cálculos, y regresad a la inocencia. Sed como niños, como bebés recién nacidos, como niños pequeños que están en conexión con su verdadero ser y con el Espíritu, sin juicio, sin crítica, sin expectativas. Aniñad vuestros corazones, no para infantilizaros y caer en la queja y el victimismo, sino para conectar con la alegría, la espontaneidad y la presencia.

«Sed como niños para entrar en el Reino de los Cielos”, dijo el gran Maestro. Hoy os decimos: “Sed como niños para que el Reino de los Cielos entre en vosotros”. Un niño permanece siempre en el ahora, mira siempre con ojos limpios, no posee prejuicios ni expectativas, perdona, ama incondicionalmente, se apasiona incluso con las cosas más simples, disfruta, ríe, comparte, juega, canta, baila, siempre dispuesto a la risa, al abrazo, a la caricia, siempre en presencia y abierto a la Gracia, siempre conectado a la profunda alegría, sensible, vulnerable, débil y fuerte a la vez… Conectado con la Tierra y con la naturaleza, navegando entre lo tangible y lo sutil de forma espontánea.

Uníos en comunidad como lo hacen los niños, para cantar, danzar, orar, meditar juntos, para compartir, para amar, para cuidaros y nutriros mutuamente. Uníos y experimentad la dicha y la alegría del encuentro, desde lo sagrado, desde la solemnidad, pero sobre todo desde la alegría de invocar al Espíritu para que descienda sobre vosotros.

Que vuestra pureza, humildad y alegría sean la alfombra sagrada en la que el Espíritu se pose. Que vuestras risas, cantos y oraciones anclen la energía Crística y sean los cimientos de la Nueva Tierra.

Entregaos, entregaos hermanos y confiad, el Reino de Dios está cerca”.

 

La energía femenina se derraba hoy sobre vosotros. Canalización mes de Agosto.

 

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